El inicio de 2026 trae consigo un reajuste significativo en las condiciones económicas mínimas del trabajo formal. El Salario Mínimo Legal Mensual Vigente (SMLMV) fue fijado en $1.750.905, con un incremento del 23% frente al año anterior.
De igual forma, el auxilio legal de transporte establecido quedó en $249.095. En consecuencia, para los trabajadores que devengan el salario mínimo y tienen derecho al auxilio, el ingreso asociado a estos dos conceptos alcanza los $2.000.000 mensuales.
Adicionalmente, para quienes desarrollan sus labores bajo modalidades como teletrabajo y cumplen los requisitos legales, el auxilio de conectividad se mantiene como un mecanismo sustitutivo del auxilio de transporte.
En términos prácticos, cuando es aplicable, el auxilio de conectividad se reconoce por el mismo valor del auxilio de transporte ($249.095 para 2026), siempre que se mantengan las condiciones normativas que habilitan su pago.
Más allá del impacto directo en el salario, estos ajustes producen efectos transversales en la estructura de costos laborales, la administración de nómina y la gestión del riesgo jurídico.
En Colombia, el salario mínimo es una referencia obligatoria para múltiples componentes del contrato de trabajo y, por tanto, su variación exige una revisión integral de la relación laboral y de las obligaciones asociadas.
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Efecto inmediato en la nómina y en las obligaciones laborales.
El reajuste del SMLMV y del auxilio (transporte o conectividad, según corresponda) modifica de forma inmediata el cálculo de aportes al Sistema de Seguridad Social Integral, las prestaciones sociales y los parafiscales.
En particular, se incrementa el valor base sobre el cual se determinan:
- Prestaciones sociales, tales como prima de servicios, cesantías e intereses a las cesantías.
- Vacaciones, en su provisión y liquidación.
- Aportes a pensión, salud y ARL cuyo valor varía según la clase de riesgo.
- Parafiscales, incluyendo caja de compensación familiar.
- Riesgos laborales (ARL), cuyo valor varía según la clase de riesgo.
Este conjunto de obligaciones suele concentrar una parte relevante del costo real de vinculación. Por ello, desde una perspectiva de cumplimiento, la recomendación principal consiste en ajustar no solo el salario nominal, sino también los componentes asociados que inciden en liquidaciones, provisiones y reportes.
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Auxilio de transporte y auxilio de conectividad: aplicación, control y consistencia
El auxilio legal de transporte mantiene su naturaleza jurídica como un beneficio destinado a compensar el desplazamiento del trabajador, en los términos normativos vigentes.
Por su parte, el auxilio de conectividad opera como sustituto cuando el trabajador ejecuta su labor de manera remota, bajo las condiciones definidas por la normativa aplicable.
Por tanto, el ajuste para 2026 exige controles claros en tres frentes:
- Determinación del auxilio aplicable: transporte para trabajo presencial; conectividad cuando proceda por trabajo remoto.
- Verificación de requisitos y límites: validar los criterios de elegibilidad y mantener soportes internos que permitan justificar el reconocimiento.
- Coherencia en la política corporativa: las organizaciones con esquemas híbridos deben evitar decisiones fragmentadas, garantizando criterios uniformes por áreas, cargos y modalidades.
Una gestión adecuada del auxilio no depende únicamente del pago, sino de la consistencia documental y de la correcta aplicación de la modalidad correspondiente, especialmente en empresas con estructuras salariales cercanas al mínimo.
Para entender mejor cómo se clasifica un auxilio como no salarial o extralegal, consulta nuestro artículo sobre: beneficios extralegales y naturaleza salarial.

Consultoría laboral y BPO para una gestión segura y estratégica del salario mínimo 2026 | Russell Bedford -
Dotación: ampliación del universo de beneficiarios y planificación
El aumento del salario mínimo impacta directamente el umbral de acceso a la dotación, que aplica para quienes devengan hasta dos (2) salarios mínimos, equivalentes en 2026 a $3.501.810.
Esto puede ampliar el número de trabajadores con derecho a dotación, en particular en empresas con escalas de remuneración de base.
Se recomienda anticipar este efecto en presupuesto y logística, y revisar los criterios internos de elegibilidad para garantizar una asignación conforme a la ley y a la política corporativa.
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Salario integral: verificación de umbral y gestión del riesgo
Con el incremento del SMLMV, se actualiza el referente económico del salario integral. Para 2026, el valor mínimo mensual de salario integral asciende a la suma de $22.761.765.
Este punto exige especial atención: cualquier contrato pactado como integral debe cumplir el umbral legal. Cuando no se supera, se configura un riesgo de reclasificación y de reclamaciones por diferencias salariales y prestacionales.
Por ello, es indispensable revisar los contratos integrales vigentes, validando el valor pactado, la estructura de pagos y la consistencia en la ejecución.
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Aprendices y monetización: ajuste de costos y estrategia de cumplimiento
El aumento del salario mínimo incrementa el costo de vinculación de aprendices y también el valor asociado a la monetización de la cuota de aprendizaje.
Para 2026, la monetización por aprendiz se fija en $2.626.358, lo cual obliga a revisar el modelo de cumplimiento: vinculación directa, patrocinio o monetización.
En sectores intensivos en mano de obra, esta variable tiene incidencia relevante en la planeación anual y en el cumplimiento de obligaciones formativas.
Recomendaciones para empleadores: Medidas concretas y de alto impacto
- Ajuste integral de nómina: actualizar salario, auxilios (transporte o conectividad), aportes, provisiones y liquidaciones con criterios unificados.
- Revisión de escalas salariales: evitar compresión salarial y preservar equidad interna.
- Auditoría de contratos integrales: confirmar umbrales, estructura y cumplimiento material.
- Actualización de políticas internas: modalidades de trabajo, auxilios, dotación y beneficios.
- Planeación del costo laboral anual: consolidar el impacto real por trabajador, incluyendo seguridad social, prestaciones y variables asociadas.
Un incremento de esta magnitud no debe gestionarse únicamente como un ajuste de nómina. Requiere control jurídico, consistencia operativa y planificación estratégica.
Un diagnóstico oportuno reduce contingencias, evita diferencias en liquidaciones y fortalece la sostenibilidad laboral de la organización.
En Russell Bedford, contamos con un equipo actualizado, que brinda el acompañamiento a empleadores en la revisión integral del impacto del salario mínimo, auditoría de nómina, ajuste de contratos y actualización de políticas laborales, con un enfoque preventivo y alineado a las necesidades del negocio.
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