Invertir es una de las decisiones más importantes para una persona, pues es uno de los principales mecanismos para aumentar las fuentes de ingreso tanto en el presente como en el futuro, y de consolidación del capital.
Las razones que motivan la inversión varían dependiendo del individuo y de igual manera sucede con las compañías que, definen estrategias de inversión asociadas al monto, horizontes de tiempo, proyectos a financiar, la rentabilidad esperada y estrategia de posicionamiento en el mercado local e internacional.
De acuerdo con Harvard Business Review, alrededor del 60% de los proyectos de inversión que debe realizar una empresa deben estar enfocados en el core del negocio, pues existen mayores probabilidades de que sean exitosas y que, si de manera contraria, se asigna un porcentaje mayor a proyectos diferentes al core se podría poner en riesgo el futuro de la organización.
Si bien esta asignación puede otorgar un mayor rendimiento, esto no es necesariamente cierto, porque el éxito de una inversión radica en mapear de la manera más estructurada la necesidad que se quiere resolver, el objetivo de la inversión y el límite de pérdida que se está dispuesto a asumir (Stop loss). Además, la inversión dentro del mismo negocio refleja hacia terceros la confianza que se tiene sobre este.
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Las compañías en algunas ocasiones encuentran dificultades en la consecución de los recursos para invertir; una de las vías que garantiza que se cuente con los montos necesarios es el ahorro.
Para ello, es importante definir una política de gestión de excedentes de caja, invirtiendo esos recursos superavitarios en instrumentos de bajo riesgo y a la vista, de forma que pueda contar con ellos si la operación lo requiere con urgencia.

Al momento de invertir, los aspectos que deberían ser considerados por la dirección de las empresas son:
- Tipo de la inversión: Inversión en el core del negocio (Capital de trabajo, construcción de una fábrica, adquisición de un bien mueble o inmueble, creación de una nueva línea de negocio o producto), inversión no operacional, inversión nacional o internacional, entre otros.
- Horizonte de tiempo: ¿Se invertirá en un tiempo menor a un año (corto plazo)? ¿Se invertirá en un plazo superior a un año (largo plazo)? Además, es necesario considerar que los flujos de retorno de la inversión coincidan con los flujos de pago de las fuentes de financiación.
- Rentabilidad deseada: En términos generales, las inversiones deberían rentar como mínimo lo que genera una inversión de bajo riesgo, como lo son los títulos de deuda (CDT’s y bonos). De igual manera, es importante comparar la rentabilidad con las fuentes actuales de inversión, se buscará que al menos sean tasas similares. Además de ello, los inversionistas muchas veces tienen una rentabilidad deseada o lo que en el mundo financiero y de proyectos se conoce como la tasa de oportunidad (TIO).
- Fuentes de financiación: Muchas veces los recursos propios no son suficientes, por lo que acudir al sector bancario puede ser una solución. No obstante, el retorno de la inversión debe ser mayor a la tasa de intereses que se asumirá. Las compañías deben entrar a negociar con las ofertas de crédito que se encuentran en el mercado y adicionalmente tener beneficios cuando el perfil de riesgo es bajo o moderado.
- Tolerancia al riesgo: Es importante establecer el perfil de riesgo, conservador, moderado o arriesgado. De ello dependerá la definición del límite de pérdida y la rentabilidad objetivo, así como el tipo de vehículo en el cual se quiera invertir.
- Diversificación de la inversión: Entiéndase de manera coloquial “no colocar todos los huevos en la misma canasta”, pues la diversificación contribuye a mitigar los riesgos asociados a la particularidad de un sector y/o país.
- Aspectos ESG: Actualmente, los asuntos ambientales, sociales y de gobernanza están jugando un papel protagónico, ya que la inadecuada medición de los impactos y riesgos asociados a estas dimensiones, influyen significativamente en los resultados financieros esperados. Se pueden producir retornos menores por la no consideración de sanciones por prácticas inadecuadas o beneficios financieros, traducidos en tasas de interés preferenciales al contar con sellos de sostenibilidad.
En conclusión, saber invertir es un aspecto fundamental para la construcción de un futuro sostenible, entre más temprano se aprenda sobre cómo y en qué invertir, existirán mayores oportunidades de conocimiento del mercado financiero y de negocios; así como el análisis de las tendencias más relevantes en materia de inversión y cómo estas son una palanca para la construcción del capital.
En Russell Bedford, apoyamos a los empresarios a través de nuestra área de finanzas corporativas y banca de inversión a explorar nuevas alternativas de inversión, estudiando cada caso particular con el fin de encontrar las mejores alternativas.
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